Entrevista a José Ramón Becerra, presidente de AESCRA, vocal de FES y gerente de Grupo On Seguridad

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Con una amplia trayectoria en el ámbito de la seguridad electrónica y las centrales receptoras de alarmas, José Ramón Becerra es actualmente presidente de la Asociación Española de Centrales Receptoras de Alarmas (AESCRA)vocal de la Federación Empresarial Española de Seguridad (FES) y gerente de Grupo On Seguridad. Su perfil combina la gestión empresarial con una intensa labor asociativa, especialmente centrada en la defensa de los intereses de las CRA dentro del sector de la seguridad privada.

Desde AESCRA, José Ramón Becerra ha impulsado un posicionamiento firme en cuestiones clave como la regulación, la evolución tecnológica y la sostenibilidad operativa de las centrales receptoras de alarmas. En esta entrevista, comparte su visión sobre los retos actuales del sector, la importancia del asociacionismo especializado y el papel de FES como interlocutor nacional ante la Administración.

Desde su posición como gerente de Grupo On Seguridad, ¿cómo ha evolucionado el papel de las centrales receptoras de alarmas en los últimos años dentro del ecosistema de la seguridad privada?

El papel es importante. Tra intentar la verificar alarmas falsas, que son en torno al 98% de las que recibimos, iniciamos la reacción policial que puede evitar un robo o un atraco o minimizar sus consecuencias. En este sentido nada nuevo, es obligatorio desde hace décadas para ciertos establecimientos (bancos, joyerías, etc.). Lo que es nuevo es el aumento de la demanda de otros sectores no obligados. El que más está creciendo es el residencial, proteger viviendas. Aquí hay un gran mercado, por eso las grandes empresas se centran en captarlo. No estamos de acuerdo en cómo algunas dinamizan la demanda fomentando el miedo a la ocupación, no se sustenta en datos reales. La evolución de la CRAs respecto al sector residencial debe tender a una protección integral, no solo ante el riesgo de robo, sino ante otros como el de incendio, presencia de gases peligrosos o la seguridad personal. Y por qué no, incluir controles de consumos, mejora del confort y aspectos similares. Se tiende a que todo lo controle un mismo equipo, la tecnología ya lo permite, y el servicio lo preste un mismo proveedor.

Las CRA se enfrentan a un entorno cada vez más exigente desde el punto de vista normativo y tecnológico. ¿Cuál considera que es hoy el principal reto operativo para una central receptora de alarmas?

El principal es contar con un contexto legal claro y suficiente que de forma indubitable defina nuestra actuación operativa. Necesitamos mayor seguridad jurídica. La tecnología evoluciona pero no siempre podemos ponerla en práctica dentro de una CRA cuando la redacción legal limita su posible aplicación. Tenemos un margen de maniobra bastante restringido a la hora de implantar nuevas tecnologías que pudiesen mejorar nuestra eficacia operacional. Primero precisamos un cambio en el marco legal que deje abierta la posibilidad a usar nuevas tecnologías que vayan apareciendo. Ahora cuesta arriesgarse a implantar nada nuevo cuando no está contemplado en el contexto legal actual, anacrónico y desfasado en muchos aspectos técnicos definidos. Sería más fácil si hubiese quedado abierta a poder usar alternativas tecnológicas futuras, pero no fue así, se concretó demasiado el detalle técnico que ahora nos encorseta.

La automatización, la inteligencia artificial y los nuevos sistemas de verificación están transformando la gestión de alarmas. ¿Cómo afrontan desde su empresa este proceso de cambio sin perder fiabilidad ni calidad en el servicio?

Invirtiendo. Nuestra obsesión es no perder calidad de servicio y la búsqueda de mayor eficiencia. Por nuestro modelo empresarial somos una CRA compleja. Hay muchos instaladores conectando con nosotros. Tenemos que recibir múltiples sistemas, siempre bajo la premisa de que todos deben estar integrados en nuestro aplicativo de gestión. Hay muchas operativas particulares. Prestamos muchos servicios. Solucionamos todas estas dificultades invirtiendo mucho en recursos técnicos y humanos, creando unidades operativas especializadas, contratando profesionales especialistas, mucho esfuerzo en formación inicial y continua. Y todo lo acreditamos con el cumplimiento voluntario de normas.

Como presidente de la Asociación Española de Centrales Receptoras de Alarmas (AESCRA), ¿cuáles son actualmente las principales prioridades estratégicas de la asociación?

Sin lugar a duda la prioritaria es intentar mejorar el contexto legal que determina nuestra forma de proceder. Tenemos otras, pero centrémonos en dejar claro este mensaje: necesitamos que el contexto legal mejore y que suceda pronto. La supervivencia empresarial de muchas pymes de la asociación depende de ello. No hace tanto superábamos las 160 CRAs, cada año somos menos, ahora no llegamos a las 120 según el último listado del registro de empresas de seguridad. Muchos no aguantan. Demasiado riesgo derivado de la inseguridad jurídica, demasiados disgustos, prefieren dejar la actividad.

AESCRA nació como una asociación sectorial altamente especializada. ¿Qué ventajas aporta hoy esa especialización frente a modelos asociativos más generalistas?

AESCRA Nació hace 2 años fruto de la frustración. Sentíamos que nuestros problemas específicos no estaban siendo adecuadamente peleados desde otras asociaciones generalistas. No veíamos que obtuviesen resultados ni un esfuerzo suficiente en intentarlo. Las asociaciones generalistas se concentran principalmente en las necesidades de las grandes empresas del sector, quienes mueven la mayor parte de la facturación y tienen el mayor número de los trabajadores. Las pymes no están en el centro de su acción. La inmensa mayoría de las empresas de seguridad que desarrollan la actividad de CRA son pymes. Y cada vez tenemos más problemas generados fundamentalmente, como ya he dicho, por el inadecuado contexto legal. Lo ilustro con un ejemplo. Las compañías de seguros han encontrado en el actual irregular contexto legal el caldo de cultivo perfecto para demandarnos. Ahora es práctica habitual que nos demanden tras cualquier incidente por robo indemnizado a un cliente común. También suelen demandar a la empresa mantenedora. Su punto de partida es que muchas actuaciones son susceptibles de interpretación cuando sustentada en la indefinición o la ambigüedad. Suficiente para demandar y a ver qué interpreta un juez. Para nosotros se llama inseguridad jurídica, para las compañías de seguros se llama oportunidad de negocio. Y la jugada les está saliendo bien, ganan algunos casos, suficientes como para que les resulte rentable el esfuerzo. Esto a su vez está haciendo que las compañías de seguros que cubren nuestra responsabilidad civil profesional no quieran asegurarnos dada la alta siniestralidad. Les damos muchos partes que deben defender, muchos los ganan pero solo el esfuerzo de defenderlos ya no les compensa. Acabaremos no encontrando quien nos asegure. Es una dinámica de locos. Se resolvería si el legislador hiciese su trabajo. Nuestra actitud es ayudarles, colaborar, ya les hemos presentado iniciativas, esperemos que actúen, es cuestión de voluntad.

Desde AESCRA se insiste en la necesidad de un marco regulatorio realista y alineado con la operativa real de las CRA. ¿Qué aspectos considera más urgentes de revisar o mejorar?

Dos aspectos. En materia de Seguridad Privada estamos actuando como con un accidentado en una UVI: primero cortar la hemorragia grave. Sabemos que lo ideal sería mejorar la Ley de Seguridad Privada, que ya tiene 12 años, o publicar un Reglamento, es terrible que estemos trabajando con uno de hace 32 años. Pero a corto plazo nos conformamos con lo único que puede hacerse con inmediatez y que cortaría la hemorragia: la actualización de la orden ministerial INT 316-2011 sobre funcionamiento de los sistemas de alarma en el ámbito de la seguridad privada. Hemos presentado una propuesta con sugerencias a la Unidad Central de Seguridad Privada y se pusieron a trabajar en ello. Sabemos que tienen un documento muy avanzado, esperemos que coincidente con nuestras propuestas y que lo eleven pronto al Ministerio del Interior. Posteriormente, ya veremos si podemos hacer algo para que se actualicen Reglamento y Ley, algo verdaderamente difícil si no hay voluntad política. Y de momento ni asomo a que la haya.

El segundo es en materia de tramitación de alarmas de incendio. La situación de partida es peor que con la de Seguridad Privada. En aquella hay una legislación mejorable, en incendio no hay ninguna. Es decir, ningún texto legal recoge cómo tramitar estas alarmas. Las aseguradoras ya han afilado el cuchillo y están obligando a muchos de sus asegurados con mayor riesgo a conectarse a una CRA. El objetivo es claro, replicar la dinámica. Si en un incendio real la tramitación de la CRA evita el siniestro, pues estupendo porque minimiza la indemnización. Y si es grave pues tenemos contra quien intentar repercutirla poniendo en tela de juicio su actuación. Nos usan como un reaseguro.

Además de presidir AESCRA, forma parte de la Junta Directiva de la Federación Empresarial Española de Seguridad como vocal. ¿Qué papel considera que debe desempeñar FES en la defensa del sector a nivel nacional?

Tres fundamentales. El primero como aglutinador de asociaciones para obtener tamaño y por ende mayor fuerza representativa. El segundo como defensor de las pymes, en otras asociaciones sus intereses no son bien defendidos, como ya he dicho priman los de las grandes empresas que no siempre coinciden con los de las pequeñas. Y el tercero como concentrador de esfuerzos y coordinador de actuaciones, dada la diversidad de actividades que desempeñan las empresas a las que representa.

¿Cómo valora la coordinación entre asociaciones especializadas como AESCRA y una federación como FES para trasladar una posición común del sector ante la Administración?

Vital. AESCRA tuvo claro desde su nacimiento que siempre seremos pequeños y la fuerza solo podemos obtenerla mediante alianzas e integración en organizaciones mayores, como FES.

Para finalizar, desde su doble vertiente empresarial y asociativa, ¿qué mensaje le gustaría trasladar a las empresas de seguridad sobre la importancia de la unidad sectorial en el momento actual?

Que se unan a asociaciones sectoriales, porque la unión hace la fuerza. Pero que analicen bien a cuál se incorporan, quién defenderá mejor sus intereses, qué logros han obtenido, por qué metas están luchando, quiénes son los que las dirigen, si pelean con ímpetu similar por los problemas de todos sus asociados, sean grandes o pequeños, grandes corporaciones o pymes. Hay que entregar nuestra representatividad a este tipo de asociaciones. Lograrán éxitos o no, pero el esfuerzo y el trabajo para intentarlo estará garantizado. En este sentido pido a las pymes que se unan a asociaciones regionales o especializadas, como AESCRA, y a estas que se federen en FES. Su papel como interlocutor nacional ante la Administración debe cobrar mayor fuerza en el futuro y tendremos más posibilidades de éxito.

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